domingo, 20 de abril de 2014

Marcelo Bielsa se hizo presente en evento benéfico ‘Argentina abraza a Valparaíso’ en Buenos Aires



A una semana de la tragedia que afectó a los cerros de Valparaíso, los actos y eventos de ayuda para con los damnificados de la ciudad puerto no se han hecho esperar, en distintas latitudes del orbe.
Así es como este sábado, en la embajada chilena en Argentina, se llevó a cabo un evento denominado ‘Argentina abraza a Valparaíso’ organizado por la Red Solidaria, para reunir diversos enceres para acudir en ayuda de las personas que perdieron todo a raíz del evento.
Diversas personalidades del mundo del espectáculo y deportivo, ciudadanos chileno y trasandinos se dieron cita para disfrutar de bandas de música que animaron el evento como Indios, Surfitas del Sistema, Zero Kill, Trostrigo, Barco y Cállate Mark.
Sin embargo una de las personalidades que llamó la atención fue la presencia del ex seleccionador nacional, Marcelo Bielsa, quien con su característico silencio, acudió a la embajada para aportar con un grano de arena para con la gente de Valparaíso.
A él se sumó el ex integrante de Soda Stereo, Zeta Bosio, quien también acudió en ayuda de los ciudadanos porteños.

sábado, 8 de marzo de 2014

¿La flexibilidad aumenta el rendimiento de un jugador de fútbol?



Por Cristian Daniel Sidotti  
Profesor de Educación Física                                                          
cdsidotti@hotmail.com   


¿Para qué sirve la elongación? ¿Existe evidencia científica que avale su uso en el fútbol?  En definitiva, ¿El trabajo de flexibilidad aumenta el rendimiento de un jugador de fútbol? Para definir flexibilidad se hará referencia a dos autores. Por un lado, Di Santo (1) menciona que la flexibilidad es la  capacidad psicomotora responsable de la reducción y minimización de todos los tipos de resistencias que las  estructuras neuro-mio-articulares de fijación y  estabilización ofrecen al intento de ejecución voluntaria  de movimientos de amplitud angular óptima. Pasibles de ser producidos tanto por la acción de agentes endógenos (contracción  del grupo muscular antagonista) como exógenos (propio  peso corporal, compañero, sobrecarga, inercia u otros  implementos). Verhoshansky (2) dice que la flexibilidad se refiere a la amplitud de movimiento (ADM) de una articulación específica respecto a un grado concreto de libertad. La flexibilidad debe diferenciarse claramente del concepto elasticidad. La propiedad elástica de un tejido o de una articulación (sistema  articular) es la capacidad de volver a la longitud o posición no forzada una vez que cesan las fuerzas que lo mantenían deformado. Así, cuanto más grande es la  elasticidad 
de un tejido, mayor ha de ser la fuerza  aplicada para producir un cierto grado de estiramiento.  Por eso, ambos conceptos han estado definidos, por algunos autores, como contrapuestos o antagónicos (3). En realidad, un gran  desarrollo de la ADM en una determinada articulación puede suponer una pérdida de elasticidad y, en algunos casos ser el origen de inestabilidad en la articulación.  La flexibilidad es la capacidad a la cual el preparador físico de fútbol le da menor importancia durante el proceso de entrenamiento. Pocos minutos de las sesiones se dedican a su trabajo. Si bien hay mucha información con respecto a otras capacidades como  la fuerza o la resistencia, es escasa la bibliografía con respecto a la flexibilidad y la influencia que tiene en el futbolista. En el ámbito del fútbol, la función del  entrenamiento de la flexibilidad se ha asociado tradicionalmente a la prevención de lesiones, al  alivio del dolor muscular post entrenamiento y a la prevención de acortamientos musculares.    

Fisiología de la flexibilidad  
Es necesario mencionar tres áreas que se ven involucradas durante la elongación. El sistema nervioso, el

tejido contráctil (músculo) y el tejido conectivo. Con respecto al Sistema Nervioso, el reflejo miotático posee la función, en primer lugar, de contraer el músculo elongado, y en segundo lugar, de inhibir los antagonistas. Por lo tanto, mediante un acto reflejo se produce un acortamiento muscular luego de la elongación. Esto se logra a través de los husos musculares, que son los receptores que informan acerca del estiramiento y de la velocidad con la que el músculo cambia su longitud.  El reflejo miotático invertido posee una función de protección. Los órganos tendinosos de Golgi son los receptores sensoriales en este caso. Estos  se encuentran en las uniones de las fibras de los tendones con las fibras musculares. Cuando estos son estimulados inhiben los músculos que se contraen (agonistas) y excitan  los músculos antagonistas. El tejido conectivo que rodea el músculo es un tejido denso, y  conocido con el nombre de fascias musculares. Dicho tejido conectivo es capaz de transmitir una fuerza importante a otros músculos, a huesos y articulaciones, ya que los músculos están conectados mecánicamente con las estructuras de alrededor, no pudiendo actuar de manera independiente. Cuando se realizan ejercicios de elongación se incrementa el rango articular, esto se debe a que el estiramiento muscular disminuye la viscoelasticidad del músculo, como también aumenta su distensibilidad.  Si un músculo es elongado pasivamente, el alargamiento inicial ocurre en el componente elástico en serie (miofibrillas, sarcómero) y la tensión aumenta agudamente. Después de un cierto punto ocurre un compromiso mecánico de los 
puentes transversales, luego son las fascias quienes resisten la tensión hacia la deformación.   

El entrenamiento de la flexibilidad  
La elongación muscular es el medio por el cual se trabaja la flexibilidad. Se mencionarán cuatro métodos de entrenamiento:  
1. Elongación balística: también conocido como rebotes o insistencias. El estiramiento se produce en el músculo antagonista como resultado de la contracción del músculo agonista. Este método debe ser adecuadamente realizado ya que genera grandes cargas a nivel de la unidad músculo tendinosa. El fútbol, por ejemplo, requiere de estas acciones balísticas y dinámicas.  
2. Elongación estática o pasiva asistida: implica la elongación de uno a varios músculos hasta el punto que el movimiento es limitado por su propia tensión. Se caracteriza por que la elongación la lleva a cabo otra persona quien asiste al jugador. Permite un rápido incremento del rango articular.  
3. Elongación activa: se debe mantener el estiramiento del músculo elegido,  para impedir el reflejo miotático. No se producen rebotes ni balanceos. El jugador no recibe ayuda de ningún compañero.   
4. Facilitación Neuromuscular Propioceptiva: Lo que busca este método es inhibir el Órgano Tendinoso de Golgi, a través de tensión muscular, favoreciendo la respuesta de los mecanismos neuromusculares mediante la estimulación de los propioceptores.

Este método consiste en generar una contracción isométrica, luego relajar el mismo músculo brevemente, para finalizar con un estiramiento pasivo.   

Fase sensible   
Luego de una etapa de gran movilidad articular y casi sin variaciones, entre los 10 y 11 años se alcanza un periodo donde se estabiliza la flexibilidad, llegando a la adolescencia en la cual comienza a disminuir y hasta los 20 a 30 años que es el periodo donde más fácilmente se pierde dicha capacidad. Este detrimento de la flexibilidad se da principalmente por atrofia muscular y los cambios en las fibras de colágeno y elastina.    
Tiempo de elongación   Depende de los objetivos: hasta 12” se pueden trabajar los estiramientos, más allá de eso, y acercándonos a los 20” estaríamos elongando el músculo. Entre 10” y 15” de estiramiento seria el ideal para trabajos pasivos. Con respecto al método FNP, se recomienda entre 5” y 8” de contracción isométrica, previo al estiramiento.   

Series y repeticiones  
Se realizan habitualmente de 3 a 4 repeticiones. El alargamiento que se produce durante las dos primeras alcanza el 80% del posible. El entrenamiento de la flexibilidad induce a micro lesiones del tejido conectivo por lo que produciría reactivamente síntesis de proteínas. Se recomiendan intervalos de 36 a 
48 horas de descanso entre sesiones intensas de flexibilidad.   

Tipo de estiramientos   
El estiramiento estático es el trabajo de ADM en una o más articulaciones mediante un recorrido lento por el arco del movimiento articular hasta alcanzar la posición de estiramiento final que se mantiene un cierto tiempo. El estiramiento dinámico, es la capacidad de ADM en una articulación durante la realización de un movimiento a una determinada velocidad. Está claro que cada método de estiramiento provoca diferentes adaptaciones que son específicas al modo en que se realiza el mismo, ya sea dinámico o estático.  Los estiramientos activos mejoran gestos dinámicos de forma aguda. Por ejemplo el salto vertical aumenta luego de la ejecución de estiramientos dinámicos (4; 5). Se puede decir que los estiramientos dinámicos mejoran la manifestación de fuerza máxima mientras que los estáticos la disminuyen (6; 7).    

Reducción de lesiones   
La elongación disminuye el “stiffness” (rigidez) muscular, generando cambios inmediatos en las propiedades viscoelásticas del músculo, provocando un aumento en el rango de movimiento de las articulaciones. Sin embargo las lesiones deportivas pueden deberse a múltiples factores y no se ha establecido una relación clara entre la flexibilidad y las lesiones en jugadores de futbol (8). 


Reducción de dolor muscular post- ejercicio  
El dolor que provoca el entrenamiento luego de su realización se encuentra ligado fundamentalmente al ejercicio excéntrico, esto provocaría la destrucción de proteínas del tejido muscular, causando un proceso inflamatorio y un aumento de la temperatura local, esto activa los receptores de dolor causando la sensación dolorosa característica de este fenómeno. Una rutina de elongación antes, o después del entrenamiento no tendría mayor efecto en prevenir y/o aliviarlo (9).   

Conclusiones  
1. El entrenamiento de la flexibilidad no parece aumentar el rendimiento de un jugador de futbol 2. No existe evidencias que afirmen que el trabajo de flexibilidad disminuya las incidencias de lesiones en el futbol.  3. Previo a la competición se debería realizar una entrada en calor especifica que logre activar los músculos que van a ser requeridos. La flexibilidad puede ser parte de la entrada en calor, realizando estiramientos balísticos, evitando elongaciones prolongadas.   

Referencias   
1. Di Santo M. Amplitud de movimiento. Barcelona: Paidotribo; 2011. 2. Verhoshansky Y. Super entrenamiento. Barcelona: Paidotribo; 2004. 3. Garret WE,  Speer KP y Kirkendall DT. Orthopaedic Sport Medicine. Philadelphia: Lippincott, Willams & Wilkins; 2000. 
4. Woolstenhulme MT, Griffiths CM, Woolstenhulme EM y Parcell AC. Ballistics stretching increases flexibility and acute vertical jump height when conbined with basketball activity. J Strength Cond Res. 2006; 20(4): 799- 803.. 5. Young WB y Behm DG. Effects of running, static stretching and practice jump on explosive force production and jumping performance. J Sport Med Phys Fit. 2003; 43(1): 21-7.  6. Bacurau RF, Monteiro GA, Ugrinowitsch C, Tricoli V, Cabral LF y Aoki MS. Acute effect of a ballistics and static stretching exercise bout on flexibility and maximal strength. J Strength Cond Res. 2009; 23 (1): 304- 8.
  7. Johansson PH, Lindstrom L, Sundelin G y Lindstrom B. The effects of preexercise stretching on muscular soreness, tenderness and force loss following heavy eccentric exercise. Scand J Med Scsi Sport. 1999; 9 (4): 219-25. 8. Osorio C, Rossi R, Hidalgo R y LizanaM. Relación entre flexibilidad y fuerza muscular en jóvenes futbolistas. Kinesiología; 28(1): 13-19; 2009. 9. Cheung K. Hume, P. Maxwell L.  Delayed onset muscle soreness: treatmen strategies and performance factors. Sport Med. 2003; 33: 145-64.    
Bibliografía consultada  
Kisner C, Colby IA. Ejercicio terapéutico. Fundamentos y técnicas. Barcelona: Paidotribo; 1996.  
Rojas EO, Supital RA, Delgado D, Renda JM. Actualización bibliográfica en trabajos de flexibilidad relacionados a la actividad física. Revista electrónica de Ciencias Aplicadas al Deporte. 2012; 5(19). Disponible en: www.romerobrest.edu.ar/ojs/index.p hp/ReCAD/article/view/59 (25/3/2013).   






jueves, 6 de marzo de 2014

Hipertrofia muscular en el futbolista



Por:
Cristian Daniel Sidotti
Profesor de Educación Física                               
cdsidotti@hotmail.com


El futbolista debe poseer una estructura corporal importante debido al contacto que posee en el juego. De hecho, se ven jugadores cada vez más fuertes y con grandes habilidades para chocar, traccionar, cargar o ser cargado. Ahora bien, ¿el entrenamiento tradicional de hipertrofia contribuye con estas acciones específicas del deporte? ¿Qué tipo de hipertrofia es funcional a un jugador de fútbol? ¿Los métodos y medios de entrenamiento utilizados para mejorar estas prestaciones, son los correctos?
La hipertrofia es el aumento del tamaño de las fibras musculares. Willmore y Costill (1), mencionan dos tipos de hipertrofia, una temporal y otra crónica. La primera, se refiere al proceso inflamatorio muscular que se tiene inmediatamente después de la sesión de entrenamiento, donde se acumulan fluidos que luego de un tiempo corto se pierden en el plasma sanguíneo. La segunda, se presenta como el incremento del tamaño muscular, producido por el trabajo contra resistencias de manera repetida, generando cambios estructurales en los músculos.
De acuerdo al lugar de la fibra muscular donde se genera la hipertrofia Verhoshansky (2) menciona otra clasificación. Hipertrofia sarcoplasmática e hipertrofia del sarcómero.
La primera implica a las proteínas no contráctiles, aumentando el volumen del plasma semifluido entre las fibras musculares. En la segunda, se produce un incremento del tamaño y número de los sarcómeros, aumentando la densidad de la zona de las miofibrillas produciéndose una mayor capacidad para realizar un esfuerzo muscular.
El sarcoplasma, entre otras cosas, está constituido por glucógeno, mitocondrias, enzimas, ácidos grasos y agua. En la hipertrofia sarcoplasmática el aumento del
diámetro de las fibras musculares podría ser explicado, en parte, por un incremento de las organelas antes mencionadas. Cuando un sujeto realiza un ejercicio con cargas sub máximas, mayores a seis repeticiones y con pausas menores a dos minutos, utiliza glucógeno como combustible atrayendo una gran cantidad de agua. Acumulándose este líquido en el músculo.
Cuando se utilizan más de seis repeticiones en un ejercicio de pesas, las cargas son moderadas no llegando a generar un importante reclutamiento de unidades motoras, por lo cual el incremento de fuerza es pobre, respecto a trabajos máximos o sub máximos.
Sin embargo, cuando se realizan entrenamientos con cargas elevadas, por debajo de seis repeticiones también se genera incremento de las organelas sarcoplasmaticas, aunque los niveles de fuerza alcanzados son mayores, ya que se reclutan muchas unidades motoras. Esto produce el incremento del tamaño de la sección transversal del músculo a expensas de las estructuras contráctiles.
De este modo, aunque se pueda direccionar el entrenamiento para favorecer la predominancia de un tipo de hipertrofia, no se puede pensar en que existe una sin la otra.

Tren inferior
El futbolista necesita efectuar tanto, golpes al balón, como aceleraciones constantes a grandes velocidades, para ello es necesario que posea buenos niveles de fuerza explosiva.
Entonces… ¿Sería útil programar ejercicios de tren inferior con el objetivo de aumentar la masa muscular sin destinarlo hacia el reclutamiento de fibras rápidas?
La respuesta es no. (2)
Debido a que no hay relación directa que a mayor masa muscular, mayor potencia. Por lo tanto, no formaría parte del plan el agrandamiento de la masa muscular del tren inferior.
Teniendo en cuenta que cualquier entrenamiento de fuerza en los deportes explosivos tendrá el objetivo de mejorar una o varias de las siguientes expresiones de fuerza y velocidad: fuerza máxima, fuerza explosiva o máxima potencia. (3)
Se deben encontrar ejercicios que produzcan hipertrofia selectiva de las fibras rápidas. Existen ejercicios con sobrecarga que permiten reclutar predominantemente fibras rápidas y de este modo no lograr una hipertrofia indeseable en las fibras lentas o una atrofia de las fibras tipo 2b (4).
Las adaptaciones nerviosas acompañan siempre a las ganancias en fuerza que resultan del entrenamiento contra resistencias, pero la hipertrofia puede estar o no presente (2).
Con respecto a las repeticiones Wilmore y Costill (1) mencionan que independientemente de la intensidad que se utilice, la reducción de la velocidad del ejercicio comienza a ser significativa cuando se efectúa el 30% del número posible de repeticiones realizables. Por lo tanto, las repeticiones nunca podrán excederse más allá de tres o cuatro, ya sea para los saltos o ejercicios derivados del levantamiento de pesas, destinados a mejorar la fuerza explosiva, o ejercicios como la sentadilla o prensa destinados a incrementar o mantener los niveles de fuerza máxima.
Tren superior
El futbolista requiere de una mecánica de empuje, una de tracción, y otra de sostén. Donde en situaciones de partido se ven implicadas de manera simultánea o sucesiva. Es interesante entrenarlo por un lado en la sala de musculación y por otro con movimientos específicas del juego, donde además de la utilización del tren superior para generar fuerza se impliquen desplazamientos o movimientos propios del fútbol.
Con respecto al trabajo que se realiza en la sala de musculación es importante considerar que si se realizan repeticiones mayores a seis con un peso moderado, el combustible predominante es el glucógeno. Además las ganancias de fuerza serán bajas, debido a la poca solicitación de unidades motoras.
Siempre y cuando la estructura corporal de los futbolistas lo permita, es necesario generar adaptaciones neurales, para que las ganancias de fuerza sean mayores. Ejercicios en donde se utilicen cargas altas, sumados a ejercicios pliométricos podrían ser más beneficiosos para cumplir este objetivo.
Si bien un trabajo en la sala de musculación es beneficioso, deberían entrenarse los gestos específicos en el campo, generando tracciones y empujes, trasladando la fuerza desde el núcleo corporal hacia las extremidades.
Para estos trabajos los medios de entrenamiento que pueden utilizarse son el medicine ball, pelota suiza, bandas elásticas, peso corporal propio, peso corporal de otro compañero.
En los días previos a la competencia se podrían realizar ejercicios con más repeticiones utilizando cargas ligeras, evitando la depleción glucogénica.
Conclusiones:
 No se puede aislar una hipertrofia sarcomérica de una hipertrofia sarcoplasmática.
 Las cargas altas de entrenamiento generan adaptaciones neurales (coordinación intramuscular), generando así importantes ganancias de fuerza.
 Las cargas moderadas de entrenamiento, aunque generan hipertrofia no son las que producirían importantes ganancias de fuerza.
 En el tren inferior no se deberían realizar repeticiones por arriba de 4.
 En el tren superior el entrenamiento con cargas moderadas no generan todas las adaptaciones que requiere el juego. Para ellos deberían programarse también trabajos pliométricos.

 Referencias:
- Wilmore J, Costill. D. Fisiología del esfuerzo y del deporte. 6ta ed. Barcelona: Paidotribo; 2010.
- Verhoshansky Y, Siff M. Superentrenamiento. Barcelona: Paidotribo; 2004.
- López Chicharro J, Fernández Vaquero A. Fisiología del ejercicio. 3ra ed. Madrid: Panamericana; 2006.
- Cappa D. Entrenamiento de la potencia muscular. (sitio en internet) Disponible en: http://es.scribd.com/doc/31887944/Entrenamiento-de-La-Potencia-Muscular. Acceso el 17 de junio 2013.




sábado, 1 de marzo de 2014

La preparación física en el fútbol infantil


Por :Cristian Sidotti – Profesor Nacional de Educación Física
  



Las etapas del fútbol amateur presentadas por la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) son dos. La primera denominada Fútbol infantil, aquí los niños tienen entre 10 a 13 años, y una segunda etapa denominada Futbol Juvenil donde los jugadores tienen entre 13 (9na división) y 20 años (4ta división). En el presente artículo nos situaremos en la primera etapa, fútbol infantil. 

Como punto de partida en la planificación es necesario realizar un diagnóstico. El mismo se basa en recoger datos de la competencia, y tras su análisis, usarlos como herramientas para confeccionar contenidos, métodos y medios de entrenamiento teniendo en cuenta la edad deportiva y biológica de los jugadores. 

CRECIMIENTO Y MADURACION

Esta etapa de tres años debe ser abordada, por los profesores, desde lineamientos científicos respetando las leyes de maduración y crecimiento. Ambos son procesos importantes pero que pueden tener sus puntos máximos de desarrollo en distintos momentos de la vida.

Al momento de planificar las cargas de trabajo con niños debemos preguntarnos: ¿en qué circunstancias psico-biológica se encuentra el niño?

Responder esta pregunta será importante para poder programar el entrenamiento de los jóvenes futbolistas respetando el principio de individualización y multilateralidad del entrenamiento.

Es importante saber que el crecimiento, por sí solo, provoca cambios en el rendimiento de los jóvenes. Por ejemplo, el pico de crecimiento en talla y peso aumentan la masa libre de grasa y la masa muscular, lo que trae aparejado una elevación del consumo máximo de oxigeno relativo. Y, aquí puntualmente no estamos hablando de entrenamiento, solo de crecimiento.

Durante los procesos de crecimiento y maduración es difícil discernir si los cambios son producidos por el entrenamiento o por el crecimiento.

Mientras que los cambios fisiológicos producidos por el entrenamiento en adultos son causados por el programa de entrenamiento en sí, en el niño esos cambios podrán ser atribuidos en gran parte al proceso de crecimiento y maduración. El incremento del consumo de oxigeno máximo, el lactato muscular, la fuerza muscular, la potencia anaeróbica y la resistencia muscular son algunos de los parámetros fisiológicos que cambian como resultado del entrenamiento, del crecimiento y la maduración física.

Los valores de lactato en niños pre púberes son hasta un 55% menor en comparación con la de un adulto.

En cuanto al ATP-PC y glucógeno, los niños poseen concentraciones de ATP 20% menores a las de un adulto; mientras que las concentraciones de PC y glucógeno se encuentran 40% disminuidas.

Lo importante aquí es saber que el glucógeno es una reserva limitada y es por ello que cuando esta se agota es probable que los niños abandonen la actividad ya que este vaciamiento podría provocar desgano, cansancio continuo y desconcentración.

Es importante conocer el período madurativo en el cual se encuentran los jugadores, ya que el desarrollo puberal marca un cambio de perspectiva del entrenamiento. Según Weineck (1): “La fase pre puberal se presta sobre todo a la mejora de las capacidades coordinativas y a la ampliación del repertorio de movimientos, y en el período de pubertad, sobre todo al trabajo de las capacidades físicas. Hay que tener en cuenta, no obstante, que la coordinación (técnica) y la condición física se han de desarrollar siempre en paralelo, aun destacando uno u otro aspecto”.

Durante el último año del fútbol infantil (12 -13 años) muchas veces la edad biológica (edad de maduración) no concuerda con la edad cronológica y por ende muchos compañeros del mismo equipo tienen distintos grados madurativos. La edad biológica se encuentra relacionada con factores de desarrollo, como la altura y peso corporal.

Para conocer a los jóvenes futbolistas sería importante medirlos y pesarlos, con esos datos se podrá conocer el índice de masa corporal. Esto permitirá básicamente conocer cuál es el estado nutricional de los jóvenes.

TECNICA Y TACTICA

Jens Bangsbo (2), plantea que el fútbol profesional es un deporte intermitente, donde el futbolista además de correr realiza otras actividades como aceleraciones, cambios de direcciones, desaceleraciones, saltos, caídas y levantadas del campo. Por otro lado remarca que las pausas son pasivas e incompletas.

A este cúmulo de acciones que realiza el futbolista se adhiere la importancia del componente técnico y táctico. El pase y la recepción aparecen, junto al remate y conducción, como las técnicas más importantes del futbolista. Siempre considerándolas dentro de un contexto en situación, donde deben ser aplicadas en distintos tiempos, con distintos espacios y con una situación a resolver que, en la mayoría de las veces, implica a compañeros y oponentes.

Por otro lado, Weineck aclara que el entrenamiento infanto- juvenil debe centrarse en la formación óptima de las destrezas y técnicas deportivas - motoras y en el incremento del acervo motor. El entrenamiento de las capacidades físicas tiene lugar en paralelo a este proceso, durante la infancia estas capacidades no se maximizan sino que se optimizan.

Con lo anteriormente mencionado se hace referencia a que las actividades o ejercicios adecuados al crecimiento deben presentarse como estímulos sub máximos, y no máximos, dando lugar a un trabajo multilateral.

El profesor Carlos Borzi (3) menciona la importancia que tiene el entrenamiento de la técnica en edades infantiles. Deja claro que el período entre los 10 y los 13 años es el indicado para realizar los aprendizajes técnicos debido a que el sistema nervioso, incluyendo a los analizadores de movimiento, manifiesta un pleno desarrollo aumentando la capacidad de percibir la realidad y conducir la respuesta motora.

Aquí cabe destacar la importancia de aplicar el principio de variabilidad ofreciendo al niño diversas actividades con el objetivo de generar un incremento en su experiencia técnica motriz. Las variantes en el trabajo de la técnica se pueden llevar a cabo modificando las condiciones externas (terreno, dimensiones, pelotas), combinando destrezas (desplazamientos, habilidades, técnicas), combinando los métodos de entrenamiento (analítico, global, mixto) y variando los materiales y consignas.

Aunque el fútbol infantil debe proveer al niño una amplia gama de movimientos y experiencias, parece muy enriquecedora la práctica de los gestos técnicos en situaciones jugadas, donde el componente táctico forma parte del trabajo técnico. 

Con respecto al componente táctico Weineck (1), menciona que debe trabajarse desde edades tempranas en paralelo al trabajo técnico. Los contenidos tácticos deberían orientarse a un desarrollo cognitivo, donde la comprensión del juego sea el punto clave del entrenamiento. Además deben plantearse en cada entrenamiento el conocimiento de la totalidad de las reglas. Los principales medios para alcanzar estos objetivos mediante situaciones jugadas con diversas modalidades y consignas.

Es recomendable realizar el trabajo táctico con los chicos descansados, sin una carga física previa, para favorecer la comprensión de consignas de manera eficiente.

VELOCIDAD

La velocidad se encuentra influenciada por el desarrollo biológico y crecimiento, como también está altamente influenciada por el potencial genético del jugador.

Entre los 7 y 9 años, es recomendable trabajar sobre el tiempo de reacción y la frecuencia de movimiento. Estas dos características de la velocidad se encuentran vinculadas al desarrollo del sistema nervioso (SN) y no a otros aspectos funcionales. A partir del primer año del fútbol infantil, gracias a la gran plasticidad que presenta el sistema nervioso, el entrenamiento de la velocidad se verá beneficiado. Esta plasticidad del SN implica, por un lado, una alta excitabilidad de los procesos nerviosos directores y, por otro, una baja inhibición diferenciadora. Por lo tanto en la etapa prepuberal el entrenamiento de la velocidad se encuentra en su fase sensible, mayormente para el desarrollo de:

1- Velocidad de reacción.
2- Velocidad secuencial.
3- Procesos de aprendizaje motriz para desarrollar técnicas motoras que son importantes para movimientos veloces.

En el último año de infantiles (12-13 años) se produce, en algunos jugadores (púberes), una creciente liberación de andrógenos y estrógenos lo que permite un crecimiento muscular, teniendo una repercusión directa sobre la producción absoluta de potencia que puede ser generada.

En el fútbol infantil, debemos brindarle al jugador un amplio bagaje de ejercicios. A su vez, resulta interesante trabajar los distintos aspectos de la velocidad combinándolos con movimientos específicos que realizan los jugadores en competencia como también ligarlos a factores técnicos ya que su aprendizaje se encuentra en su fase sensible.

La capacidad de reacción en el fútbol está relacionada con la capacidad de anticipación y toma de decisiones. Esto se debe a que el jugador debe responder constantemente, de manera óptima, a situaciones de juego inesperadas. Asimismo, debe reajustar constantemente sus movimientos en situaciones donde debe decidir, en el momento que está realizando una acción, como continuar la misma dependiendo del entorno. Por ejemplo cuando el jugador intenta conducir el balón (técnica), mientras debe eludir rivales (entorno) a una cierta velocidad impuesta por la situación.

Para Weinek (1) el objetivo de esta capacidad en el fútbol es el desarrollo de una velocidad de movimiento de desplazamiento máximo y su relación con su velocidad gestual.

Entendemos la importancia de generar movimientos veloces con o sin pelota, donde el jugador sea capaz de ejecutar gestos técnicos en una situación real de juego.

RESISTENCIA

Con respecto al sistema anaeróbico podemos mencionar que la actividad de la fosfofructoquinasa (enzima reguladora de la glucólisis), en niños de entre 11-13 años es entre un 30-50% menor que en adultos. Estos datos nos permiten conocer que biológicamente el niño tiene una menor capacidad glucolítica que el adulto, o sea, que está menos adaptado para esfuerzos anaeróbicos. Por lo tanto no habría necesidad de que los niños en esta etapa realicen entrenamientos específicos para el incremento de la potencia anaeróbica lactacida. Siguiendo esta línea, los trabajos intervalados de alta intensidad en edades infantiles carecen de utilidad.

Los volúmenes usados para el entrenamiento de la resistencia deben ser adecuados a las condiciones del niño. Debemos proponer actividades que no sean de grandes volúmenes con alta intensidad ya que esto podría provocar vaciamiento glucogénico.

Por otro lado, sabemos que la resistencia está ligada a factores volitivos (capacidad de esfuerzo), metabólicos aeróbicos y anaeróbicos, funcionales (hormonales, cardio vasculares y respiratorios) y coordinativos (eficiencia mecánica). La enseñanza de la técnica de la carrera es importante ya que su eficacia influirá positivamente en la búsqueda de la máxima económica de los procesos metabólicos y funcionales.

Teniendo en cuenta que errores en la técnica de carrera elevan el costo de oxigeno, es decir, aumentan las demandas energéticas debido a que se requiere de más fuerza para realizar un movimiento. Por este motivo es importante trabajar sobre la enseñanza de la mecánica de carrera a través de skiping, taloneos, punteos y zancadas. En principio trabajando sobre los dos factores que influyen en la carrera, frecuencia y amplitud de zancada, y luego inclinando la mayor parte del trabajo hacia la primera dado que es más específica para el fútbol.

Con respecto a la importancia de la resistencia aeróbica y su trabajo durante la etapa infantil Weineck (1) resalta que tanto los niños como los jóvenes están preparados, desde el punto de vista cardiopulmonar y metabólico, para entrenar bajo cargas aeróbicas.

En relación a este punto, toma un alto grado de importancia la elección de métodos, como la dosificación de la intensidad y la duración de las cargas ya que las mismas deben adaptarse a las circunstancias fisiológicas de la edad del jugador.

Este autor propone entrenar la capacidad aeróbica en la fase pre puberal a través de cargas interválicas de corta duración, utilizando el juego como principal contenido en la actividad.

Para Feigenbaum (4) el músculo esquelético del niño pre púber es más elástico, tiene poco tono y definición, pero a su vez posee una gran irrigación respecto del adulto. Este flujo sanguíneo junto a su gran densidad mitocondrial permite realizar trabajos aeróbicos fraccionados o intermitentes de gran intensidad y corta duración alternados con pausas cortas ya que su capacidad de recuperación entre esfuerzos es eficiente.

Para Cometti (5) el entrenamiento de la resistencia en futbolistas jóvenes debe centrarse en el trabajo de fibras rápidas donde los esfuerzos cortos y breves prevalezcan.

Paul D. Larovede (7) plantea algunos principios para trabajar la resistencia aeróbica en edades prepuberales. Los mismos hacen mención a conservar el carácter lúdico de la actividad, donde se utilicen un amplio repertorio de movimientos y gestos propios del deporte, utilizando circuitos técnicos combinándolos con distintos desplazamientos.

Esta propuesta parece enriquecedora desde su carácter motriz ya que engloba mayores respuestas técnicas y motoras. 

Será el profesor quien deba poner de manifiesto su creatividad, enriqueciendo aún más la actividad, introduciendo movimientos tácticos en ellas.

También, parece interesante proponer trabajos intermitentes ya que el trabajo de fibras rápidas quedará evidenciado y la velocidad de carrera es mayor comparándolo con trabajos continuos o intervalados largos.

Por otro lado, los juegos reducidos, son otra variante que puede ser utilizada para el trabajo de la resistencia. Desde el punto de vista motriz es más rico que los anteriormente mencionados, en conjunto al trabajo técnico - táctico realizado. Además se pueden variar las medidas de la cancha, la cantidad de jugadores y las reglas, buscando un ajuste táctico si así lo requiere el profesor.

Si bien el entrenamiento de la potencia aeróbica puede generar aumentos de rendimiento en niños, la magnitud de este incremento es probablemente más baja que la esperada en adultos. No está claro si hay una edad o un nivel de maduración crítico para maximizar las adaptaciones al entrenamiento aeróbico en niños y adolescentes.

El trabajo de resistencia en jóvenes pre púberes debe tener como objetivo mejorar la recuperación, creando bases de resistencias y no así provocar aumentos de VO2.

El trabajo de resistencia podría tener mejores efectos sobre los niños realizando tareas intermitentes de alta intensidad y juegos reducidos. Sin embargo la temprana especialización no está recomendada en niños. Por lo tanto la combinación de varios métodos sería la mejor manera de desarrollar la resistencia en esta población.

FUERZA

Aunque los niños no disponen de niveles adecuados de andrógenos para generar adaptaciones musculares y ganancias de fuerza similares a los que podría producir un adulto, tienen una gran capacidad para mejorar sus niveles de fuerza por medio de adaptaciones neurales.

Estas se basan en el incremento de las unidades motoras, una mayor coordinación y dominio técnico de los movimientos que se relacionan con mejoras en la coordinación y sincronización muscular...

Ahora bien… ¿A qué edad comenzamos con el trabajo de fuerza?

Según la Academia Americana de Pediatría (8) es importante tener en cuenta la maduración biológica de los niños, y comenzar los trabajos cuando los chicos estén en el periodo 5 de Tanner, ya que esto asegura que hayan pasado el pico de máxima velocidad de crecimiento y que las epífisis ya se encuentran casi selladas por completo.

Resulta muy difícil para los entrenadores conocer el estadío en el cual se encuentra el joven futbolista. Una modalidad que se podría utilizar para conocer esto sería demostrarle al niño fotos con las características propias de cada una de las etapas y que él mismo pueda ubicarse dentro de alguna de ellas.

Cappa (9) menciona que la recomendación del comienzo con trabajos de fuerza en estadio 5 de Tanner está hecha para trabajos con cargas altas y sistemáticas y que no existe una edad adecuada para comenzar con trabajos de fuerza cuando los trabajos no están dirigidos a la fuerza máxima.

El comienzo del trabajo de fuerza destinado a buscar un agrandamiento de la masa muscular estaría dado por el pico de crecimiento en estatura, previo a esto el entrenamiento de la fuerza debería ser destinado a la enseñanza de las técnicas de los ejercicios.

Según Bompa (10) en el proceso de formación deportiva se debe comenzar con ejercicios de fuerza que acentúen la participación de la musculatura del tronco y no tanto la de las extremidades superiores.

Aquí cabe mencionar la importancia de comenzar a trabajar desde el primer año de infantiles con ejercicios destinados a fortalecer la zona media. Es importante tanto la calidad de ejercicio como la frecuencia con que se hacen ya que las ganancias de fuerza en niños tienen un carácter transitorio y si no se entrenan con determina frecuencia estas ganancias se pierden rápidamente.

Siguiendo con la zona central del cuerpo podemos decir que en la pelvis convergen acciones que se transmiten de tren superior a inferior y viceversa, es por esto que el control que el niño pueda ejercer sobre dicha zona es importante para asumir posteriormente cargas de trabajo.

Hacer trabajos propioceptivos sobre la zona lumbo pélvica, junto a fortalecer y flexibilizar la zona central del cuerpo permitirá desarrollar posteriormente trabajos de fuerza con mayor seguridad (11).

Según Ozolin (12), los ejercicios con pesos libres ofrecen un mayor estímulo de entrenamiento acentuando el trabajo de propiocepción, el sentido del equilibrio, la estabilidad y la coordinación.

Así Feigenbaum (13) asegura que hasta el momento no existen evidencias científicas de que los ejercicios de fuerza con niños aplicados sistemáticamente pueden causar lesiones agudas o crónicas. Las lesiones son causadas por fallos técnicos en la ejecución de los movimientos.

Como hemos visto al comienzo del artículo, el crecimiento provoca ganancias sobre el rendimiento. En el caso de la fuerza, por crecimiento se producen incrementos de la misma. Pero también el niño que entrena tiene más fuerza debido a que coordina mejor. Las capacidades neurales no pueden desarrollarse si no son estimuladas, es por ello que los trabajos de coordinación y equilibrio (estático y dinámico) tiene gran importancia en esta etapa (14).

Siguiendo las palabras de Cappa podemos señalar que el tiempo que el profesor dedica a la enseñanza de las técnicas es una inversión ya que la correcta realización de los ejercicios permite, en el futuro, trabajar con cargas altas.

En el periodo prepuberal, antes del desarrollo hormonal y muscular, se debería hacer hincapié en el trabajo de coordinación, equilibrio (estático y dinámico) y enseñanza de técnicas de levantamiento, como así saltos y lanzamientos. Es importante variar los medios de entrenamiento utilizando materiales no convencionales como medicine ball, sogas, bandas elásticas, chalecos, bolsas de arena.

Con respecto al entrenamiento pliométrico en niños, Faigenbaum plantea que es errónea la idea que para comenzar con entrenamientos pliométricos el niño debe entrar en la pubertad. Contrariamente a esto propone comenzar con este tipo de entrenamientos cuando el niño tenga la madurez emocional para aceptar y seguir directivas. Otra de las ideas, que según el autor es errónea, es que los niños presentan lesiones en las placas óseas de crecimiento si realizan entrenamiento pliométrico.

A favor de este tipo de entrenamiento, Faigenbaum propone, que las sobrecargas sean apropiadas, una progresión gradual y respetar los periodos de recuperación entre sesiones. Destacando el entrenamiento pliométrico en niños como la base para las posteriores ganancias de fuerza y potencia.

En cuanto a la dosificación y calidad de ejercicios el autor propone comenzar con 10 repeticiones de ejercicios de baja intensidad, de 2 a 3 series, permitiendo buena recuperación entre las mismas y haciéndolo con una frecuencia semanal de dos veces. Por último, menciona la importancia de combinar los ejercicios pliometricos con desplazamiento o habilidades motoras diversas.

Previo al trabajo pliométrico, es importante el fortalecimiento de ligamentos y tendones de las articulaciones comprometidas (mediante la propiocepción), a su vez, resulta interesante el trabajo de multisaltos teniendo en cuenta que el tiempo de contacto con el suelo es determinante para el desarrollo de trabajos pliométricos básicos.

¿QUE TIPOS DE EJERCICIOS UTILIZAMOS EN EL FUTBOL INFANTIL?

Con respecto a los ejercicios seleccionados para trabajar en las divisiones infantiles podemos decir que existe una clasificación que los agrupan según la cercanía que estos tengan con la actividad principal, en nuestro caso fútbol.

La clasificación marca tres tipos: los ejercicios generales, los especiales y los competitivos. 

Los primeros tienen que ver con las actividades que aseguran el desarrollo funcional del deportista, teniendo como finalidad crear una amplia base para la especialización progresiva que debe seguir, buscando un acondicionamiento multilateral del deportista. Entran aquí todos los ejercicios que se extraen de otras disciplinas deportivas y no necesariamente tienen semejanza con el fútbol.

Los ejercicios especiales son aquellos que por su estructura, intensidad y duración se acercan al máximo a las actividades de competición. Este tipo de ejercicios constituyen movimientos y acciones del futbolista que se van a corresponder con su estructura coordinativa, con el carácter de la ejecución, con la cinética y la dinámica del fútbol.

Por último, los ejercicios competitivos son los que muestran el mismo desarrollo técnico, funcional y los mismos parámetros que la propia disciplina deportiva. Aquí entran los juegos reducidos y la práctica y competencia específica.

Durante la etapa de fútbol infantil debemos buscar el adecuado equilibrio en la distribución de cada tipo de ejercicios, según la edad, el interés, necesidad y experiencia de los niños futbolistas.

Lo general siempre tiene que anteceder a lo específico. Sin embargo, los ejercicios que se destinan a trabajar los contenidos generales del entrenamiento se deben seleccionar siempre con vistas a las exigencias del fútbol.

La importancia que tiene crear las bases del proceso de entrenamiento/ aprendizaje hace necesario que los ejercicios generales y especiales tengan mayor preponderancia en algunas capacidades, como por ejemplo fuerza. Los ejercicios especiales tienen una acentuada inclinación en el trabajo técnico y táctico, mientras que los ejercicios generales serán los destinados al mejoramiento o desarrollo de las capacidades condicionales.

Como vimos anteriormente para el trabajo de resistencia, se deberían variar los métodos, utilizando ejercicios generales (intervalados cortos), ejercicios especiales (intermitentes con pelota) y ejercicios competitivos (juegos reducidos).

El desarrollo de ejercicios tanto generales como especiales conllevan la más variada y diversa utilización de los recursos materiales, tanto convencionales (aros, pelotas, conos, vallas) como no convencionales (bolsas de arena, pelotas de otros deportes, bastones, gomas de autos, gomas de bicicleta, sogas, bandas elásticas, chalecos).

Aunque los métodos y medios utilizados en el entrenamiento no sean específicos y aún cuando se utilicen ejercicios que estén poco relacionadas con el fútbol, todo debe estar direccionado a la mejora de las condiciones específicas del joven futbolista. El contenido general debe ser elegido siempre y cuando mejore la capacidad de rendimiento específica.

Autor: Prof. Cristian Daniel Sidotti
e-mail: cdsidotti@hotmail.com
Fuente: 
ISDe Sports Magazine. Vol. 4. N°15. Diciembre 2012.


REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS
1- Weineck, J. Entrenamiento total. Editorial Paidotribo. Año 2005. p 60.
2- Bangsbo, J. La fisiología del futbol. Instituto august Krogh. Universidad de Copenhague. Traducido y adaptado por Rubén Argemi, 1999. P 28.
3- Borzi, C. Futbol infantil. Entrenamiento programado. Editorial Estadium. Año 1999. p 107.
4- Cometti, G. La preparación física en el futbol. Editorial Paidotribo. Año 2007. p 130-141.
5- Bangsbo, J. Entrenamiento de la condición física en el futbol. Segunda edición. p 119.
6- Lalovere, J. El desarrollo de la resistencia aeróbica en poblaciones infanto- juveniles: un enfoque fisiológico-pedagógico. Se consigue en: G-SE. 25/06/2001.g-se.com/a/18.
7- Cappa, D. Entrenamiento de la potencia muscular. Versión digital por el grupo sobre entrenamiento. Año 2000. p 130.
8- Academia Americana de Pediatría. Entrenamiento de la fuerza en niños y adolescentes.
Pediatrics Volume 107. June 2001.: 1470- 14.
Se consigue en: www.femede.es/documentos/convenio-1.pdf
9- Bompa, T.O. 2003. Periodización, teoría y metodología del entrenamiento. Editorial Hispano Europea.
10- García Raposo, F. Trabajo preventivo-compensatorio del joven futbolista; Parte I. Se consigue en: www.futbol-tactico.com/es/futbol/63/futbol-base/acondicionamiento-general-trabajo-preventivo-compensatorio-del-joven-futbolista-parte-i-sin-material.html.
11- Ozolin. N. G. 1983. Sistema contemporáneo de entrenamiento deportivo. p 142.
12- Faigenbaum, Avery D. Entrenamiento pliometrico para niños: hechos y falacias.se consigue en: www.G-SE. Ref. 2012/26.
13- Naclerio, F. entrenamiento de fuerza y potencia en niños. Se consigue en: www.G-SE.18/04/2007. G-se.com/a/740.

BIBLIOGRAFIA
1-Sebastián del Rosso. Entrenamiento de la potencia anaeróbica y su velocidad. Curso a distancia de ciencias del ejercicio nivel 2. G-se. Año 2006. 
2- Sebastián del Rosso. Desarrollo de las capacidades condicionales. Posgrado entrenamiento infanto juvenil. G-SE. Año 2012.
3-Veronique Billat. Fisiología y metodología del entrenamiento. Editorial Paidotribo. Año 2002.

viernes, 28 de febrero de 2014

FATIGA EN EL FUTBOLISTA



Por:
Cristian Daniel Sidotti
Profesor de Educación Física                               
cdsidotti@hotmail.com

La fatiga ha sido definida como la disminución de la capacidad para generar fuerza máxima y/o potencia máxima, independientemente de que pueda ser mantenida o no la intensidad del esfuerzo (1). La misma podría ser identificable y cuantificable durante un partido de fútbol.
Desde el punto de vista funcional la fatiga puede ser  central o periférica. La primera  ocurre en el sistema nervioso central dándose en uno a más niveles de las estructuras nerviosas que intervienen en la actividad física. Este tipo de fatiga se ha relacionado al desequilibrio de aminoácidos, generando la alteración en la síntesis y la actividad de algunos neurotransmisores como la serotonina y dopamina .(2)
La fatiga periférica ocurre en el músculo y ha sido asociada, por un lado, a la incapacidad de mantener el potencial de acción disminuyendo la función neuromuscular, donde se dan alteraciones en el proceso de contracción relajación debido a cambios en las concentraciones de Calcio. También la disminución de glucógeno muscular ha sido relacionada con la fatiga periférica (2).
De acuerdo al tiempo de aparición de la fatiga esta puede clasificarse en aguda, sub aguda o crónica (3). La fatiga aguda es la que se da durante y/o después de de la sesión de entrenamiento o competencia, provocando un deterioro en el nivel del deportista (4).
El fútbol es un deporte con un componente técnico- táctico importante donde la toma de decisión juega un rol central. Teniendo en cuenta esto,  Las alteraciones en el rendimiento físico, como puede ser la disminución de carreras de alta intensidad hacia el final del partido, no serán los únicos indicadores de fatiga.
Para conocer las probables causas de fatiga en el futbolista es necesario, en principio, conocer la naturaleza del deporte, para luego analizar algunos datos que  surgen como necesidad de conocer el tipo de acciones y esfuerzos físicos que realiza el futbolista durante la competencia. Esto permite abordar de manera eficaz tanto el entrenamiento para evitar la fatiga como la aceleración de los procesos de recuperación de la misma.
En cuanto a la distancia recorrida fueron analizados 432 jugadores de elite durante la Eurocopa 2008. Los datos arrojaron que la media de la distancia total cubierta oscila entre 7645 y 12743 metros sin considerar ningún puesto específico. Los jugadores recorrieron mayor distancia en el primer tiempo que en el segundo, sin embargo esto podría estar relacionado al tiempo efectivo de juego, ya que durante la segunda parte de los partidos el tiempo neto de juego es menor. Gran parte de esta distancia es recorrida caminando o a bajas intensidades (5).
Con respecto al puesto de cada jugador se concluyó que no hubo  diferencia significativa con respecto a las distancias recorridas a baja intensidad, pero en altas intensidades fueron los delanteros laterales y los medicampistas carrileros los que mayores distancias recorrieron (6).
Otro estudio (7) analizó la velocidad a la que se desplazaron 440 futbolistas de la liga Inglesa. Lo destacable es que solamente se realizaron 397-738 metros a velocidades entre 19.1 -23 km/h y 215-446 metros a velocidades mayores a 23km/h. Sin embargo está estadística no es lineal, ya que la distancia fue realizada con distintos desplazamientos laterales, retrocesos, diagonales y frontales. Además aunque el porcentaje del total de metros recorridos a alta velocidad es poco no debería subestimarse su gasto de energía ya que distintos movimientos como giros, saltos, cambios de dirección, frenos, aceleraciones, cambios de paso del cuerpo se vieron involucrados en estas distancias.
Otro dato interesante es que solamente entre 119 y 286 metros del total de la distancia cubierta por los jugadores fue con balón.  Esta estadística permite conocer que el futbolista realiza mas acciones sin pelota que con ella, entre los que se destacan desmarques, búsquedas de espacios vacios y relevos.
Los desplazamientos a grandes intensidades en su mayoría son menores a 10 segundos y la media de la pausa que incluye caminata y trote llegan a 60 segundos. Esto indicaría una relación trabajo pausa de 1/6, aunque en ocasiones podría darse situaciones explosivas continuadas con pausas incompletas, es decir cuando las pausas son cortas.
Estas estadísticas podrían explicar en parte ciertos momentos en el partido donde la intensidad de los jugadores disminuye. Sin embargo, varios autores (8) mencionan que el descenso en la actividad física durante un partido no tiene como único componente el factor fisiológico, ya que además en el fútbol dominan los factores tácticos y estratégicos, por lo tanto sería razonable considerar que las variables situacionales (localización del partido, marcador parcial, nivel del oponente) pueden influir sobre el rendimiento físico.
Por ejemplo se ha demostrado que la aparición de un gol provoca de forma inmediata una reducción en la intensidad del juego del equipo que anotó el tanto. Se ha encontrado un descenso del 12% del rendimiento en los cinco minutos posteriores a un periodo de alta intensidad en el juego, sugiriendo que el equipo que anota un gol puede relajarse debido a su ventaja en el marcador (9).
se analizaron 27 partidos del futbol profesional de la primera división de la liga española concluyeron que los jugadores recorren menos distancia a alta intensidad (>19.1km/h) cuando su equipo iba ganando que cuando estaban en desventaja. También la distancia recorrida a baja intensidad (<14 .1km="" cuando="" de="" en="" equipo="" es="" h="" juega="" local="" mayor="" o:p="" que="" un="" visitante="">
Los equipos que van ganando reducen la intensidad de su actividad permitiendo que sus oponentes tomen la iniciativa del juego (10).
Para cuantificar la carga interna en el fútbol se han utilizado varios métodos como el registro de la frecuencia cardiaca, el lactato o el consumo de oxígeno (11).
Otra manera de obtener una impresión de las demandas fisiológicas en fútbol es determinando la capacidad física de jugadores de elite. El consumo de oxígeno máximo para jugadores de elite es aproximadamente 60 ml.min.kg para jugadores de mediocampo que tienen los más altos valores y defensores centrales y arqueros que tienen los valores más bajos (12).
 Sin embargo, es probable que la frecuencia cardíaca medida durante un partido lleve a una sobrestimación del consumo de oxígeno, ya que que factores como la deshidratación, la hipertermia, y el estrés mental elevan la frecuencia cardíaca sin afectar al consumo de oxígeno (13).
Se ha demostrado que existen tres momentos en los cuales se evidencia la fatiga durante un partido de fútbol (9).
El primer momento en que baja la intensidad de los jugadores es durante los 5 minutos posteriores al ejercicio de mayor intensidad del juego. Durante este periodo la tasa de esfuerzo se vio disminuida comparándola con la media de todo el partido. Esto podría deberse a mayores pérdidas de PCr muscular principalmente en fibras de contracción rápida.
En los momentos más intensos del partidos dónde las acciones explosivas pueden repetirse en condiciones de incompleta recuperación, es posible que las fibras FT no posean un tiempo suficiente para resintetizar cantidades de PCr que permitan mantener elevada la tasa de esfuerzo en sucesivas series de ejercicio(14).
Esta fatiga temporaria que se da durante el partido podría estar relacionada con alteraciones en la homeostasis de iones muscular y un deterioro de la excitación del sarcolema. 
El segundo momento en el cual se ha evidenciado una baja en la intensidad del juego es durante los primeros 15 minutos del segundo tiempo (15).  Es probable que la baja de la temperatura corporal durante el entretiempo afecte la caída de rendimiento durante los primeros minutos del complemento (14). Un estudio realizado en tapiz rodante simuló el tiempo de juego de un partido, indicó que el entretiempo influye negativamente ya que los jugadores no pudieron recuperar la fuerza excéntrica hasta los valores pre-ejercicio, es decir, no pudieron deshacerse del efecto de la fatiga impuesto durante la primera mitad. Esto podría aumentar el riesgo de lesión muscular (16).
El tercer momento en el que se evidencia perdida del rendimiento es en los últimos 15 minutos del partido. En este período los desplazamientos a grandes intensidades disminuyen considerablemente con respecto al resto del partido.
El glucógeno de los músculos en funcionamiento parece ser el substrato más importante para la producción de energía durante un partido de fútbol.
La reducción de glucógeno muscular observada en las fibras individuales podría  debilitar el esfuerzo máximo y por lo tanto disminuir el rendimiento de velocidad al final del partido, como así  puede brindar la idea la idea de que la disponibilidad hidratos de carbono podría llegar a ser un factor limitante en el rendimiento(17).
Un análisis (13) reveló que alrededor de la mitad de las fibras musculares individuales de ambos tipos casi fue depletada o se depletaron de glucógeno. Esta reducción fue asociada con una disminución en el rendimiento del sprint después del partido. Por lo tanto, es posible que tal vaciamiento de glucógeno en algunas fibras no permita un esfuerzo máximo tanto en los sprints individuales como repetidos. No obstante, es incierto cuáles mecanismos están detrás de la posible relación causal entre la concentración de glucógeno muscular y la fatiga durante el ejercicio intermitente prolongado (13)
Esta pérdida de rendimiento también ha sido asociada a una hipoglucemia (19), aunque esto podría ser desestimado ya que para que el glucógeno hepático pueda ser vaciado en un 75% el ejercicio debería tener una duración de al menos 4 horas (20).
Otros factores tales como la deshidratación y la hipertermia asociada han sido también sugeridos como agentes responsables en el desarrollo de la fatiga aguda en el fútbol (18).Una disminución moderada en el estado de hidratación de los jugadores puede tener un impacto negativo en el rendimiento (16).
Los jugadores de mayor nivel competitivo poseen niveles de lactato sanguíneo significativamente superiores a jugadores de menor nivel durante el juego. Esto, permite saber que los jugadores cuanto mayor nivel tienen más intenso es el juego que desarrollan.
En muestras de sangres tomadas después de partidos de fútbol de elite la concentración de lactato promedia 3-8 mmol y las determinaciones individuales exceden a menudo 10 mmol durante un partido. Este último último valor indica que esa producción de lactato puede ser muy alta durante algunos periodos de un partido.
Este análisis de lactato sanguíneo que se realiza durante los partidos, se hace al finalizar el primer o segundo tiempo. Es decir, es una foto de lo que pudo haber pasado previo a la medición, y bajo ningún punto de vista esa medición representa un valor promedio del juego, sino que sólo puede estar asociado al perfil de esfuerzo previo a la medición.
La concentración de lactato muscular al igual que el nivel de acidosis generado durante un partido no están correlacionados con la caída en el rendimiento durante un test de sprints repetidos (15).
Por otro lado, la acumulación de potasio también puede reducir la habilidad de desarrollar fuerza durante y después del ejercicio de alta intensidad durante un partido de fútbol.
Una reciente e intensa revisión sobre la fatiga en el fútbol menciona que la acumulación de plasma de K + y las perturbaciones eléctricas posteriores sobre las estructuras de la membrana del músculo podrían ser las causas más importantes de la merma en el rendimiento de los futbolistas (17).


CONCLUSIONES:

1-      La fatiga en el fútbol se da temporalmente en distintos momentos del partido, especialmente principio del segundo tiempo y al   final del partido.

2-      Es posible que el vaciamiento de glucógeno en algunas fibras no permita un esfuerzo máximo tanto en los sprints individuales como repetidos al final del partido.


3-      La fatiga periférica ocurre en el músculo y ha sido asociada a alteraciones en el proceso de contracción relajación debido a cambios en las concentraciones de Calcio.

4-      Además de los factores metabólicos, y debido al gran componente táctico, sería razonable considerar que las variables situacionales (localización del partido, marcador parcial, nivel del oponente) pueden influir sobre el rendimiento físico del futbolista.

5-      En los momentos más intensos del partidos dónde las acciones explosivas pueden repetirse en condiciones de incompleta recuperación, es posible que las fibras FT no posean un tiempo suficiente para resintetizar cantidades de PCr que permitan mantener elevada la tasa de esfuerzo en sucesivas series de ejercicio

6-      La concentración de lactato muscular al igual que el nivel de acidosis generado durante un partido no están correlacionados con la caída en el rendimiento durante un test de sprints repetidos (15).

7-      Parece que son múltiples los mecanismos que producen el descenso del rendimiento de los jugadores de fútbol. La fatiga y la posterior disminución en el rendimiento durante un partido es un fenómeno complejo con varios factores que contribuyen.





BIBLIOGRAFIA:
1-      López Chicharro J, Fernández Vaquero A. Fisiología del ejercicio. 3ra ed. Madrid: Panamericana; 2006.
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